Cómo gratinar la lasaña congelada para que quede perfecta

Trucos

Si te encanta la lasaña, pero no tienes tiempo de cocinarla y de hacerla de forma artesanal, seguro que ya sabrás que en Maheso tenemos deliciosas lasañas perfectas para preparar en pocos minutos y sin complicaciones. Pero si realmente eres un o una gran “fan” de este plato de origen italiano, también sabrás que el secreto para que quede perfecta es conseguir un gratinado al horno en su justa medida, es decir, un gratinado perfecto.

Hoy vamos a darte algunos trucos para conseguir ese acabado que hace de nuestras lasañas congeladas unos platos absolutamente irresistibles. Es decir, que te quede una lasaña con ese crujiente exterior perfecto, que conserve su interior cremoso y que todas las texturas de los ingredientes queden como tanto te gustan.

Con estos consejos seguro que ya no volverás a preguntarte cómo gratinar la lasaña congelada para que quede perfecta. Simplemente, lo conseguirás. Pero ojo, no olvides ninguno de ellos, porque, aunque parezca obvio, ¡conseguir gratinar la lasaña congelada de manera perfecta tiene su técnica!

 

El gratinado

 Antes de seguir con los trucos, deberíamos recordar qué es un buen gratinado. Según el Diccionario de Gastronomía, gratinar es una “técnica de procesado de alimentos que consiste en exponer la capa externa del alimento a una fuente intensa de calor, normalmente horno, grill o soplete, de forma que se forme una costra dorada y crujiente”.

Por lo tanto, se pueden gratinar infinidad de platos, desde aquellos que van recubiertos de un lácteo, preferiblemente de queso, pero también los que lleven por encima pan rallado, puré de patatas, mayonesa o alioli, bechamel, crema catalana o incluso de azúcar.

Pero el gratinado cumple más funciones, además de conseguir una textura exterior crujiente y un sabor delicioso. Con el gratinado conseguimos que el interior del alimento o del plato conserve mucho mejor su sabor y su aroma. Esto es, por ejemplo, cuando gratinamos una lasaña o unos canelones congelados, el interior quedará más jugoso, el sabor será más auténtico y el aroma los convertirá en un plato irresistible.

 

El electrodoméstico

Nunca un buen chef japonés trabajará el pescado con un mal cuchillo. De igual manera, si queremos conseguir un gratinado perfecto de una lasaña congelada, tendremos que utilizar el electrodoméstico de nuestra cocina más adecuado.

Aunque habitualmente y desde siempre se ha elegido el horno para gratinar, ahora tenemos otras opciones, como el microondas o las freidoras de aire. Pero antes de ver cómo gratinar en estos electrodomésticos, dominemos el de siempre, y el más habitual en todas las cocinas: el horno.

En este caso, cabe destacar que el horno perfecto para gratinar es aquel que cuenta con grill. De hecho, hay unos hornos denominados salamandras que son ideales, ya que precisamente sirven para calentar y hornear por encima de los alimentos, es decir, para gratinar.

En todos los casos, para gratinar sólo hay que usar el gratinador o grill. Primero, regula bien la temperatura del horno (entre 200 o 220ºC). Ten en cuenta que también es importante no colocar la bandeja muy cerca de la resistencia, porque de esta forma únicamente conseguiremos que se quemen y el objetivo es que doren poco a poco.

Si elegimos el microondas, es tan fácil como seleccionar la función grill y poner el tiempo aconsejado en el envase de la lasaña.

Si queremos gratinarlos en una Airfryer o freidora de aire, es tan sencillo como introducir la lasaña congelada en la cesta de la freidora, configurarla a una temperatura de 200ºC durante unos 27 minutos, y listo. Así de sencillo. Además, no hace falta descongelar la lasaña antes.

Y una curiosidad sobre el sistema para gratinar, algunos cocineros y cocineras gratinan usando el soplete de cocina, eso sí, quizás mejor dejar esa opción para manos mucho más expertas.

 

La personalización

Y aunque nuestras recetas no necesitan mucho más que calentar, porque ya son buenísimas, podemos personalizar el gratinado de la lasaña añadiendo hierbas aromáticas por encima (no en exceso). Por ejemplo, un poco de tomillo, orégano o romero quedará perfecto y le dará ese toque diferente que tanto valorarán tus comensales.

Incluso, para los más atrevidos, se le puede añadir algo de pimienta molida, que quedará perfecta una vez gratinada.

 

Algunos trucos más

Si una vez gratinada la lasaña detectas que el interior está todavía algo frío o templado, simplemente, tápala con papel de aluminio y métela unos minutos más en el horno, pero sin la opción grill.

Y si te sobró lasaña el día antes y quieres volverla a calentar, colócala en el horno a temperatura media y también con papel de aluminio por encima. Tiene que calentarse poco a poco, pero sin quemarse. Finalmente, ve aumentando la temperatura y colócala bajo el grill solo un par de minutos.

Y recuerda, nuestra lasaña, al igual que los canelones congelados Maheso, no necesitan ser descongelados previamente, puedes meterlos en el horno directamente para calentarlos. Primero, consigue que el horno adquiera la temperatura deseada, es decir, unos 220ºC, coloca la bandeja con la lasaña (o los canelones) a una altura media y sin la opción grill. Bastará con 25 o 30 minutos para que se calienten bien. Y antes de acabar, acciona el grill a 220ºC, y suma 4 minutos más, o hasta que veas que estén dorados. Te quedará un gratinado, ¡perfecto!

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